METODOLOGÍA
El
modelo clínico
Según se desprende del modelo de “yo” descrito
anteriormente, el equilibrio psíquico del individuo
va a depender de que sus deseos, la ley y la
realidad, se sientan satisfechos en sus demandas. El
“yo” tiene, pues, que atender a estos tres “amos” de
los que depende, y según con cual de ellos entre en
conflicto resultará de ahí un tipo predominante de
patología u otro.
Veamos, si el “yo” en el proceso de defensa percibe
que la ansiedad y el peligro proviene de sus propios
deseos (ej. sexualidad, agresividad) y les niega la
satisfacción necesaria, resultará entonces una
patología de tipo neurótico. En cambio, si el yo
entra en conflicto grave con la instancia paterna o
superyó, podrán resultar alterados algunos o todos
sus componentes, es decir, el sentido de la ley, los
ideales y valores o la capacidad de autocrítica, por
lo que el sujeto se sentirá desorientado en la vida
y verá alterada su autoestima, este es el terreno
las llamadas patologías de tipo narcisista. Pero si
el yo entra en conflicto grave, además de con el
superyó, también con la realidad externa, de tal
forma que no puede admitirla de ninguna manera,
entonces resultará una patología de tipo psicótico.
Por último, si lo que queda rechazado por la defensa
es lo primero nuevo que surge en el psiquismo, es
decir la realidad afectiva (a partir de la cual se
desarrollará la capacidad de sentir los propios
sentimientos) entonces resultarán de ahí las
patologías psicosomáticas y las adicciones.
El modelo de conflicto psíquico que acabo de
describir deriva principalmente del llamado modelo
“dinámico”, es esta una perspectiva que permite
aproximarse mejor a la comprensión de los conflictos
del yo y hacer también una diferenciación general de
las entidades psicopatológicas, sin embargo, como
todo modelo, sabemos que es esquemático e
insuficiente. El ser humano es mucho más complejo,
tiene muchas más facetas, y sus conflictos pueden
ser muy diversos y cambiantes aunque predomine
alguno de ellos.
Dependiendo de la estructura de personalidad y del
tipo de conflictos diagnosticados, se indicará el
tipo de tratamiento idóneo para el paciente:
a) Psicoterapia de emergencia: En situaciones de
crisis agudas y puntuales
b) Psicoterapia breve y/o focal: Se acuerda con
el paciente enfocar el trabajo terapéutico sobre
el conflicto concreto más importante durante un
lapso de tiempo preestablecido o breve.
c) Psicoterapia de apoyo: Su objetivo es ayudar
y acompañar al paciente a reestablecer el
equilibrio perdido durante el período de tiempo
que necesite y que puede ser breve o más largo.
d) Psicoterapia de Inspiración Analítica: Este
tratamiento, que como los anteriores, se realiza
sentados cara a cara terapeuta y paciente, busca
realizar un análisis más amplio de los
conflictos y defensas del paciente cuando estos
afectan a áreas más amplias de su personalidad y
está suficientemente motivado para explorarlas.
Requiere de entre una y tres sesiones semanales
y entre uno y tres años de tratamiento.
e) Análisis de diván o Cura tipo: Su objetivo es
realizar un análisis lo más amplio y profundo de
lo consciente y lo inconsciente del paciente.
Este es un tipo de tratamiento que requiere de
gran motivación, curiosidad y capacidad de
introspección. Está indicado especialmente para
los futuros psicoterapeutas psicoanalíticos ya
que forma parte fundamental de su obligado
entrenamiento y formación.
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magranerbernardo@gmail.com