METODOLOGÍA
El
proceso terapéutico
Las
psicoterapias psicoanalíticas se inspiran en el
método del que he intentado mostrar una panorámica
de sólo alguno de los conceptos teóricos y clínicos
básicos que pueden ayudar a ver la interrelación y
coherencia que existe entre la teoría, la clínica y
la técnica psicoterapéutica.
El proceso terapéutico se inicia cuando el paciente
acude a la consulta y es recibido por el terapeuta.
Por medio de una o varias entrevistas, el terapeuta
escucha cuál es el motivo de la consulta, de su
sufrimiento actual y cuáles son sus principales
problemas internos o de relación, tratando de
detectar el tipo de ansiedades que padece en un
clima sereno, confidencial y de empatía. La labor
del paciente, por su parte, es la de colaborar
activamente con el terapeuta situándole en su mundo
para que se haga una primera idea de los conflictos
que padece y el terapeuta pueda hacerse cargo de
ellos, hablando con entera libertad de todo lo que
siente y le está sucediendo, de su entorno familiar
y laboral, de los recuerdos más importantes de su
infancia, de los sueños más significativos etc. etc.
Más tarde, el terapeuta le hará una devolución al
paciente con las hipótesis diagnósticas que haya ido
elaborando durante las entrevistas sobre los
conflictos más importantes del paciente para
indicarle después el tipo de psicoterapia que
necesita.
El vínculo tan peculiar que se establece en el
proceso terapéutico entre paciente y terapeuta en un
clima de neutralidad y benevolencia por parte del
segundo, debe favorecer que el primero pueda ir
expresando sus conflictos, ansiedades y temores y el
terapeuta los escuche atenta y respetuosamente con
objeto de contener su angustia y su dolor, sin hacer
ningún tipo de juicios críticos o de valor, ni
tampoco alentar la satisfacción y la descarga de los
impulsos del paciente mediante la acción. La cura se
realiza exclusivamente a través de la palabra.
He querido insistir en que la ansiedad es una señal
de alarma que hace desplegar en el ser humano sus
mecanismos de defensa cuando percibe o imagina un
peligro, pues bien, uno de los objetivos de la
terapia es precisamente el de generar cambios en las
defensas patógenas. Para ello hay que detectar
primero cuáles son las ansiedades y cuáles son los
mecanismos del paciente, cuándo los despliega y
porqué lo hace, ver si le son útiles y le sirven
para defenderse adecuadamente y vivir mejor, o sólo
le sirven para parapetarse, estar a la defensiva
ante la vida y ahogarse en la ansiedad dando vueltas
y más vueltas a las mismas cosas sin poder salir de
ahí.
En el proceso terapéutico el paciente deberá ir
desgranando poco a poco sus pensamientos y
sentimientos, no sin tener que hacer el esfuerzo,
ayudado por el terapeuta, de vencer sus propias
resistencias al cambio, a lo nuevo, tan bien
expresadas en el conocido refrán “más vale malo
conocido…que bueno por conocer”, y entre ambos,
terapeuta y paciente, ir descubriendo y poniendo
nuevas palabras allí donde antes solo había dolor y
confusión, generando nuevos pensamientos y
sentimientos que le permitan al paciente una mejor
comprensión de su funcionamiento psíquico consciente
e inconsciente.
De la contención y elaboración de las ansiedades del
paciente, como de los avances en la comprensión de
sí mismo y de los cambios conseguidos en las
defensas patógenas se debe esperar un alivio del
dolor psíquico y una mayor capacidad del yo para
hacer nuevas transacciones entre sus deseos, sus
valores y la realidad que le permitan salir del
círculo vicioso de repetición en el que se encuentra
y así desplegar mejor sus capacidades de amar y de
crear.
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